Colombia: cuando la extrema derecha golpea sin demora
Porque la música, la cultura y el pensamiento crítico solo tienen sentido como instrumentos de emancipación, fraternidad y resistencia frente a las derivas del mundo, Last Night in Orient se hace eco aquí de las luchas que atraviesan nuestra época. La ilusión de que las derechas radicales se contentarían con retóricas electorales sin materializar sus designios vuelve a saltar en pedazos.
Por Mario Scolas — 19 de septiembre de 2026
Apenas investido al frente del Estado colombiano, el presidente Abelardo de la Espriella ha adoptado una medida tan brutal como simbólica: la retirada inmediata del país de la Coalición por la Igualdad de Derechos (Equal Rights Coalition), la mayor alianza intergubernamental dedicada a la protección y promoción de los derechos de las personas LGBTIQ+.
Como única justificación, el Ministerio de Asuntos Exteriores —con la réplica del viceministro Pedro Roa— ha aplicado el método habitual de los conservadores desinhibidos: descartar de un plumazo años de avances diplomáticos calificando esta adhesión de «no prioritaria» y de mera contingencia heredada de la administración anterior.
Esta decisión no constituye un hecho aislado. Se enmarca en la continuidad directa de las políticas reaccionarias impulsadas por Donald Trump en Estados Unidos, quien se apresuró, desde su regreso al poder, a boicotear los compromisos multilaterales de su nación en la materia.
Al romper unilateralmente la copresidencia que Colombia ejercía conjuntamente con España en el seno de esta coalición, el Ejecutivo de De la Espriella emite un mensaje inequívoco:
- La consagración de los derechos fundamentales no es negociable... salvo para la extrema derecha.
- La diplomacia y la solidaridad internacional hacia las minorías son sacrificadas en el altar de una «guerra cultural» retrógrada.
Frente a este retroceso flagrante, el expresidente progresista Gustavo Petro —cuya administración había anclado al país en esta dinámica multilateral y obtenido dicha coprésidencia— fustigó un anacronismo culpable. Denunció la voluntad deliberada de destruir los puentes diplomáticos tejidos para proteger a los más vulnerables y de alinearse con las peores agendas obscurantistas del planeta.
Las reacciones de la sociedad civil no tardaron en hacerse oír. La ONG colombiana Caribe Afirmativo —a través de su director, Wilson Castañeda—, baluarte indiscutible de la defensa de los derechos LGBTIQ+ en la región, reprobó con firmeza este sabotaje diplomático perpetrado a mitad del mandato de copresidencia estatal.
La organización exige explicaciones al Gobierno, recordando un imperativo democrático fundamental: los compromisos en favor de los derechos humanos deben constituir políticas de Estado permanentes, y no variables de ajuste sometidas a los bandazos partidistas o a los caprichos de gobernantes reaccionarios. Otros colectivos subrayan con agudeza el peligro de un «contagio» normativo, temiendo que esta comprometedora cesión exterior inaugure retrocesos drásticos en el ámbito interno, especialmente ante las ofensivas recurrentes de la administración de De la Espriella contra la adopción por parejas del mismo sexo y los derechos civiles.
Cuando los regímenes autoritarios arremeten contra los símbolos y las alianzas internacionales de las minorías, presagian invariablemente retrocesos estructurales en el frente nacional: erosión de las libertades públicas, banalización de las discriminaciones, trabas en el acceso a la salud o denegación del reconocimiento de los vínculos familiares.
La extrema derecha no disimula sus intenciones. Desde el alba de su mandato, pone en marcha la arquitectura de su proyecto retrógrado.
Ante la estrategia del shock y las ofensivas conjugadas de los sectores reaccionarios, la estupefacción no debe ceder jamás el paso a la resignación. La defensa de nuestras libertades exige una movilización estructurada y multiforme:
- Apoyar y difundir las voces de la resistencia: En Colombia, organizaciones como Caribe Afirmativo se alzan a diario para documentar los retrocesos y dar la voz de alarma. Sostener financiera y mediáticamente a estas estructuras es dotarlas de los medios necesarios para resistir frente a la arbitrariedad estatal.
- Rechazar la insidiosa banalización cotidiana: La extrema derecha apuesta por el desgaste democrático y la fatiga ciudadana. No toleremos ningún discurso de odio, ninguna «gracia» tránsfoba u homófoba, ya sea en la esfera profesional, familiar o pública. La vigilancia arraiga primero en nuestros círculos cercanos.
- Exigir la intransigencia de nuestros gobiernos: Si algunas naciones abdican, otras tienen el deber imperioso de consolidar sus compromisos diplomáticos y financieros. Interpelemos a nuestros representantes para que erijan la protección internacional de las personas LGBTIQ+ en línea roja inquebrantable.
- Tejer redes de solidaridad transnacional: Las ofensivas políticas pulverizan las fronteras; nuestras solidaridades deben hacer otro tanto. Mutualizar las victorias contenciosas, inspirarse en las resistencias de otras latitudes y cimentar una alianza indestructible entre activistas del mundo entero constituye nuestro bastión más seguro.
Esta ofensiva reaccionaria global es una realidad tangible, pero atestigua sobre todo que nuestros derechos incomodan precisamente porque encarnan la emancipación y el universalismo. La historia no retrocede por fatalidad: experimenta virajes políticos que tenemos la fuerza de frenar mediante la potencia de nuestras luchas. La libertad y la igualdad solo se desgastan si no se ejercen. No permitamos jamás que el obscurantismo dicte el horizonte de nuestro porvenir.
Retirada de Colombia de la coalición internacional por los derechos LGBTI.
Este reportaje en vídeo analiza en profundidad los convulsos acontecimientos geopolíticos inherentes a este repliegue de la escena internacional orquestado por la administración de Abelardo de la Espriella.
(1) Para seguir y respaldar las acciones de documentación y resistencia jurídica impulsadas sobre el terreno, pueden consultarse las publicaciones e informes de la ONG Caribe Afirmativo.
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